INTRODUCCIÓN
La historia del edificio de CCU Limache se encuentra firmemente arraigada en la memoria colectiva de los habitantes de esa ciudad y forma parte estructural del patrimonio industrial y cervecero de Chile. La reconversión de un edificio de más de 100 años de existencia es en sí misma una declaración de principios, y en este caso, también la manifestación de un antiguo vecino que vuelve respetuosamente al barrio.
Actualmente, el edificio se encuentra detenido en el tiempo, en un estado de simbiosis permanente entre lo material y su equipamiento industrial. Estanques, poleas y pipings, atraviesan muros y losas del edificio, conectando niveles, recorriendo fachadas y haciendo patente su función anterior.
No demoler, ni retirar (ojalá) ningún elemento estructural, ni funcional del edificio, no solo parece deseable para la imagen y guion museográfico del proyecto, sino también puede ser una estrategia sustentable desde lo ambiental y del correcto manejo de costos.
Nuestra propuesta plantea una mirada a través de las diversas escalas que se encuentran en juego en el sitio, a fin de plantear una propuesta que integre las variables territoriales, eco sistémicas, paisajísticas y sociales en el diseño del sitio, el museo y su espacio público.
I. PROPUESTA ECOSISTÉMICA Y URBANA
“Limache se encuentra en la cuenca hidrográfica del río Aconcagua. El principal curso de agua de la comuna es el estero Limache, el cual nace en la vertiente poniente de los cerros La Campana y El Roble y del cordón de la Dormida, donde se juntan los esteros Las Palmas, Quebrada Alvarado y Cajón de la Dormida con el nombre de Estero Pelumpén. En su recorrido, el estero divide a la ciudad de Limache en dos sectores, Limache Viejo y San Francisco de Limache. Luego sigue hacia el oeste casi paralelo al curso del río Aconcagua y se une a este por la ribera norte a 8 km de su desembocadura en Concón Alto.
Una de las principales fuentes de agua potable en la zona es el embalse Los Aromos, el cual nutre la sección del río Aconcagua que abastece a la planta de Concón de Esval.” ¹ Ministerio de Obras Públicas, Dirección General de Aguas.
El contexto territorial en el que se inserta el sitio CCU en términos ecológicos da pistas inmediatas de la necesidad de conexión de estas importantes piezas antes mencionadas a partir de los corredores ecológicos que deben proveer de paso desde el Parque Nacional La Campana al Río Aconcagua, con el Estero de Limache como intermediario.
El terreno CCU limita en su deslinde sur con el Estero, reconocida como una de las piezas ecológicas más relevantes en el contexto inmediato. Cercano a él se encuentran otras piezas del sistema verde urbano relevantes para la ciudad como son la Alameda de la calle Urmeneta y el parque Brasil, el cerro Huinca y la Casa Quinta del Colegio Alemán, todas ellas tienen el potencial de conformar un solo ecosistema identificable en la ciudad.
Lo anterior ha sido respaldado por la municipalidad de Limache, mediante la declaración de una Reserva Natural Municipal (RENAMU) que abarca 76 hectáreas aproximadamente del estero, en el sector de Los Laureles, desde el puente de fierro hasta el frente del terreno CCU, las cuales se resguardarán como zona de preservación de la comuna en la reserva Piedras Blancas.
El barrio donde se emplaza el proyecto se caracteriza por la existencia de edificaciones históricas importantes además del edificio de la CCU, área que, dado sus atributos y por la obsolescencia de su uso, la municipalidad ha seleccionado como un sector que debiera concentrar mayor población y junto con ello, potenciar una mayor mixtura de usos que complemente a los existentes.
Por lo anterior, la municipalidad a través de su Plan Regulador Comunal define tres grandes acciones que incluyen el terreno donde se emplaza el proyecto:
– Parque San Martín: corresponde al futuro parque calle San Martín, en cual se concreta mediante la declaración de afección a utilidad pública en una franja de 20 metros de ancho por todo el frente poniente del terreno.
– Parque Costanera: el PRC considera la consolidación de una vía parque a lo largo del borde del Estero Limache en su lado norte.
– Zona Residencial Mixta: El PRC grava parte del terreno CCU como una Zona Residencial Mixta, la cual se define como un sector de transición entre las áreas de mayor y menor densidad, buscando la graduación entre el borde rural y las urbanizaciones.
La propuesta de paisaje, como premisa de diseño, reconoce el proceso de desertificación crítico que afecta a la zona (las precipitaciones han disminuido y las temperaturas han aumentado considerablemente), para lo cual propone no restituir el ecosistema preexistente u original de la zona, sino buscar una nueva realidad climática como parte de un proceso continuo de transformación. Asimismo, se toma en consideración su emplazamiento en un contexto de transición urbano-rural, para definir un diseño urbano que permita una comprensión del futuro sitio-parque como un sistema integrado que articula las funciones eco sistémicas con las demandas urbanas, fortaleciendo su condición patrimonial.
En consecuencia con lo anterior, a nivel de espacio público se propone la consolidación de ejes vegetales de las calles San Martín y Arturo Prat, conectando el terreno del proyecto con la calle Urmeneta, haciéndolo parte del sistema de áreas verdes de la ciudad.
Se definen 5 accesos peatonales principales por las diferentes calles que conforman el Lote CCU, siempre limitando el acceso vehicular al perímetro del parque mediante la implementación de bolsones de estacionamientos asociados a los accesos.
Se ejecutará un nuevo perfil urbano a nivel para calle San Martín, de un ancho total de 35 metros entre líneas oficiales. Se equipará con ciclovías, vegetación, acequias, estacionamientos y superficies multiuso que puedan recibir ferias y kermeses, entregando una verdadera calle completa. Por esta calle, debido a la proximidad del nuevo límite predial con la fachada del edificio, se propone consolidar el “cierro permeable” en la línea de la fachada poniente, de esta manera en gran parte será la edificación existente la que delimita el parque CCU con el espacio público, reduciendo los metros lineales de reja a proyectar y permitiendo que la fachada poniente del edificio juegue un rol hacia el espacio público, integrando sus programas (Bar y Sala Souvenirs) y dotando de actividad al parque.
El edificio hacia el borde de la calle, correspondiente a oficinas administrativas y que se encuentra protegido por su interés patrimonial, se integra dentro del parque y se abre hacia el paseo, transformando su programa hacia actividades que nutrirán al parque. Asimismo, la maquinaria de la antigua sala de vapores permanece en su lugar, exhibiéndose a modo de museo al aire libre.
Dentro del predio CCU se propone generar dos bolsones de parque delimitados por edificaciones existentes y los nuevos desarrollos inmobiliarios. Uno se emplazará frente a la fachada norte del edificio, la más consolidada y urbana, y el segundo hacia el sur, abre una nueva cara del edificio a la ciudad y a sus nuevos desarrollos.
Se propone utilizar las áreas verdes para consolidar los límites prediales, incorporando ejes de vegetación de borde ripario existente y reforzando las circulaciones principales del proyecto, las cuales conectan los accesos con el museo y las dos grandes áreas del parque CCU.
El parque norte se proyecta como un parque recreacional donde predominan las 2 grandes explanadas de césped, además de contar con áreas de juegos, lugares de estar y un recorrido en torno a las maquinarias expuestas al aire libre (Paseo de la Memoria Industrial).
El parque sur se consolida como un parque con la capacidad de acoger eventos, con una gran explanada dura que plantea la posibilidad de generar instancias de reunión. Además, recoge la entrada de un gran corredor ecológico proveniente del Estero Limache que propone conectar ambientalmente este curso hídrico con el interior del parque generando un recorrido de flora y fauna en la generación de este corredor.
En términos vegetales, se proponen 3 zonas diferentes: las explanadas de césped, las zonas de vegetación arbustiva y las áreas de gramíneas. Todas ellas son consideradas con especies en su mayoría de bajo requerimiento hídrico reconociendo las especies presentes en la zona para así elevar el patrimonio natural de Limache. La escasez de agua en la zona es cada vez mayor y la incorporación de vegetación nativa responde también a esta crisis climática dada su capacidad de adaptación.
En primer lugar, las explanadas de césped se conforman por 2 grandes zonas: una de Bermuda (Cynodon dactylon) ya existente y que se pretende complementar para generar un área mayor, y la otra compuesta de Dymondia (Dymondia margaretae) dado su bajo requerimiento hídrico.
Luego, las zonas de vegetación arbustiva corresponden a especies de estrato medio y bajo donde se reconocen especies presentes en el estero de Limache, en condición de vegetación riparia para mezclarse con otras especies generando asociaciones vegetales de la zona central de Chile, que al mismo tiempo logren un valor ornamental para el parque mediante el color. Las especies propuestas para estas zonas son el Tiqui-Tiqui (Phyla reptans), Heliotropo (Heliotropium stenophyllum), Achillea (Achillea millefollium), Verbena (Verbena bonariensis), Chamiza Blanca (Bahia ambrosioides), Lobelia (Lobelia excelsa), Romerillo (Baccharis linearis) y Chupalla (Eryngium paniculatum).
Además se proponen las áreas de gramíneas proyectadas a lo largo del Parque San Martín en zonas contenidas cercanas al edificio y que continúan hasta llegar al estero, generando un paisaje cualitativamente distinto a los otros, con especies de muy bajo requerimiento hídrico como lo son el Coironcillo (Stipa tenuissima), Pennisetum Alupecuroides (Pennisetum Alupecuroides “hameln”), Paspalum (Paspalum haumanii), Gaura (Gaura lindheimeri), Corión (Stipa caudata), Cola de Zorro Enana (Cortaderia selloana v. pumila) y Pennisetum Blanco (Pennisetum villosum).
Finalmente en el estrato arbóreo se proponen diferentes especies de acuerdo a su ubicación en el proyecto. Para la arborización de las calles se propone el Pimiento (Schinus molle) como especie principal, complementaria a la arborización existente. Se proyectan además corredores de Maitén (Maytenus boaria) que acompañan los senderos principales del parque y Jacarandas (Jacaranda mimosifolia) como árboles unitarios e icónicos que además de servir de sombra en lugares puntuales, son puntos de floración importantes. Acompañando las zonas arbustivas, se proponen algunos pequeños bosques de la asociación vegetal reconocida de la zona con Peumo (Cryptocaria alba), Quillay (Quillaja saponaria) y Boldo (Peumus boldus). Y en la zona del parque norte se propone un palmar en una zona delimitada de Palma Chilena (Jubaea chilensis), donde se pretende recrear el imaginario limachino que proviene de los palmares de Ocoa.
La primera etapa del proyecto considera la consolidación del Parque San Martín con una superficie de 9.310 m2 y el Parque Norte con una superficie de 10.650 m2
II. PROPUESTA ARQUITECTURA Y RECONVERSIÓN
El edificio de la ex Cervecería CCU, por envergadura y significación, es probablemente el edificio más importante de la ciudad Limache. Es patrimonio arquitectónico, pero también representa la íntima relación de la industria con la ciudad y su barrio. La población CCU, los carnavales cerveceros y el orfeón, se grabaron en la historia de la ciudad y sus habitantes.
Su fachada patrimonial (Norponiente), la línea del tren entrando desde la estación por calle San Martín, conectando el edificio y la ciudad con el resto del país, da cuenta de la envergadura de la producción, los recursos desplegados y su impacto en el territorio.
En su interior, las máquinas de producción se entrelazan con la arquitectura, recorriendo y conectando diferentes espacios y niveles. La arquitectura como contenedora del layout industrial genera espacios excepcionales por su escala, iluminación y equipamiento, destacando la Sala de Cocina, Sala de Secado, Sala de Tambores y Sala de Máquinas.
Se propone una acupuntura del edificio existente, recuperando su fachada patrimonial, sin grandes intervenciones más que las necesarias para restaurar la edificación. Tanto en el Parque San Martín como en el Parque CCU, se reconocen las trazas preexistentes de los distintos ramales ferroviarios, que se distinguen sobre el pavimento con sus rieles y antiguos adoquines. Estos vestigios sirven de base para proyectar el acceso principal al museo por su fachada norte, conectando con el nivel de andén (a 1,30 m del suelo) y resignificando su marquesina como el punto de partida del nuevo proyecto. Este zócalo que atraviesa el edificio, conecta con el área sur del parque, y constituye un verdadero piano nobile del museo. En el interior, se trabaja recinto a recinto, manteniendo en la medida de lo posible los vestigios de las maquinas en convivencia con los nuevos usos propuestos.
La arquitectura del proyecto plantea dos operaciones principales, la extensión del zócalo industrial existente (h:1,30mts) y la edificación de un nuevo cuerpo en la fachada sur del edificio, la máquina.
El nuevo zócalo urbano articulador conecta los nuevos parques norte y sur, y reconoce como punto de acceso principal del edificio el andén existente, el espacio de la sala de acopio de cebada del piso 1 y su relación con la línea del tren existente y el acceso al parque. Hacia la fachada sur se propone una plataforma más masiva, extensión del hall del edificio, que pueda soportar actividades complementarias al parque (cine, conciertos, etc.).
La máquina corresponde a una nueva edificación de cinco pisos de altura, emplazada en la fachada sur del edificio existente, conector vertical y horizontal de todos los niveles, corresponde a la pieza mínima faltante para que el circuito del edificio sea simple y lógico.
Esta edificación, elemento revitalizador de la fachada sur, se materializa mediante la utilización de materiales prefabricados e industrializados, acero y bloque de vidrio reciclado de botellas de cervezas CCU. El acero permite planificar la estructura de acuerdo a las etapas que se definan para el proyecto y la utilización de bloques de vidrio traslúcidos entregan al edificio ventajas similares de un termo panel a través de un elemento estándar, de menor costo y fácil instalación. De esta manera, como una sumatoria de pixeles, los bloques de vidrio se consolidan en una gran pantalla interactiva que estará en comunicación constante con el parque, el espacio público y la ciudad.
Esta nueva máquina, se propone como un artefacto habilitador de los espacios del edificio existente, la cual mediante la utilización de estrategias de energía pasivas proveerá las condiciones ambientales necesarias para el funcionamiento del proyecto. Estará equipada en su cubierta con tres chimeneas solares, las cuales por diferencia de presión generarán durante los periodos de calor, la ventilación y renovación de aire de los recintos interiores del museo. Lo anterior, se complementa con la implementación de un pozo canadiense el cual inyectará aire fresco al sistema mediante el uso de la energía geotérmica. Ambas conforman una red interconectada mediante tuberías y ventiladores de bajo consumo, los cuales aseguran el correcto flujo de aire fresco durante el verano. Durante el invierno, la chimenea solar funcionará con flujo inverso apoyado por un intercambiador de calor que aportará aire caliente a los recintos. Por último, la energía necesaria para los consumos de los equipos de apoyo se propone sea generada mediante paneles solares fotovoltaicos en cubierta.
El diseño contemporáneo de estas chimeneas solares entra en dialogo con la arquitectura industrial patrimonial, rescatando la expresividad de estos elementos y haciéndose cargo de un nuevo rol en la habitabilidad del edificio.
El programa de recintos se organiza genéricamente en tres grandes áreas; los programas ancla, los programas ligados a las Industrias Culturales Creativas (ICC) y los de carácter temporal. De esta manera, ante la gran cantidad de superficie disponible podemos trabajar la arquitectura de forma flexible, sin funciones fijas en el tiempo, de tal forma que puedan suceder la mayor cantidad de actividades posibles en cada recinto.
Los programas ancla, se refieren a aquellos con los cuales el proyecto iniciará su marcha y ya fueron definidos por las bases del concurso. El museo CCU como el uso más importante ocupando parte del edificio principal y en segundo orden equipamientos municipales asociados a los antiguos edificios de administración y servicios, como lo puede ser una biblioteca, oficina de turismo, taller de fabricación artesanal.
Complementando lo anterior, se proponen programas ligados a las Industrias Culturales Creativas (ICC), las cuales abarcan el espectro artístico, emprendedor y gastronómico.
Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “son actividades de valor simbólico y están relacionadas con la expresión, la creación de sentidos y la comunicación. Su poder expresivo es vital para la identidad y la conexión social”.
“Las ICC también han crecido y se han convertido en actividades económicas sustanciales, de diferentes maneras. Orientadas al consumidor también se están convirtiendo en una parte cada vez más importante del “producto” turístico de las ciudades. De esta manera, existe un gran potencial para que las ICC contribuyan a la diversificación económica, la innovación y el crecimiento del empleo en los países de América latina.”
Se proponen salas de ensayo de teatro, música, circo, salas temporales arte y un Biergarten restorán.
Algunos posibles usuarios podrían ser:
– Orfeón CCU
– Sala Arte CCU Santiago.
– Universidades de la Quinta región.
– Compañías de teatro y circo.
– Entidades gubernamentales de la Quinta región.
En una línea más productiva de desarrollo proponemos un HUB Empresarial, definido como un espacio donde los emprendedores trabajan juntos, colaboran y forman comunidad. Una micro cervecería experimental, implementada tipo Dark Kitchen, con arriendo de espacios equipados para fabricación de cerveza por parte de externos. También se propone potenciar programas orientados a las artesanías y oficios locales, a través de la “Factoría Limache”.
Algunos referentes:
http://www.blancorecoleta.cl/
https://www.instagram.com/factoria_franklin/
Posibles usuarios:
– Kalos encuadernación/ https://www.instagram.com/kalos_encuadernacion/?hl=es
– Tienda Fusión / https://www.instagram.com/tienda_fusion/
– La quinta Elisa / https://www.instagram.com/quinta.elisa/
– Menjunje bazar / https://www.instagram.com/menjunje_bazar/
– Casa de oficios La Trenza / https://www.instagram.com/latrenza.mujerescreando/?hl=es
– Galpón Dinámico / https://www.instagram.com/cocinadinamica/?hl=es-la
– Fundación Lumbre / https://www.lumbre.cl/
Por último, los programas temporales son aquellos que tienen un uso determinado de tiempo, están orientados a rentabilizar todas las instalaciones disponibles mediante el arriendo de espacios del edificio y museo CCU Limache (Sala la capilla, Sala Secado, Salas multiuso piso 3) para eventos a personas y empresas de la quinta región (Matrimonios, Eventos empresa, Conferencias).
El programa propuesto debe entenderse como un ecosistema, donde los diversos usos se potencian entre sí, consolidando una imagen de conjunto.
III. PROPUESTA MUSEOGRÁFICA (MUSEO DE SITIO).
La Museografía se propone desde tres escalas de aproximación; territorio, colecciones infiltradas y salas de exposición (centro de interpretación).
Estos 3 momentos del relato son complementarios y deben funcionar a su vez de manera autónoma, permitiendo autonomía en el recorrido, diferentes tiempos y visitas parcializadas. Buscamos no agotar el Museo de una sola vez, siempre hay algo nuevo por descubrir.
La escala del territorio se trata de puntos de información en el predio, correspondientes a señalética interpretativa y relatos complementarios, que dan cuenta no sólo de las huellas y de la memoria de la CCU en el lugar, sino también de la propuesta paisajística del proyecto y su relación con el territorio de Limache.
– Bienvenida: Informaciones en los puntos de acceso
– El predio: Planos de ubicación, orientación de la visita.
– Arquitectura: Nombres de los edificios y roles.
– Huellas de infraestructura (líneas de tren, fragmentos de muros y otros vestigios) y maquinaria.
– Vegetación y biodiversidad
Las colecciones infiltradas corresponden a una selección de maquinarias y fragmentos arquitectónicos relevantes presentes en el edificio, que se ubican en los recintos de programas complementarios que cohabitan junto al Museo (tienda, bar, salas multiuso). Estas piezas seleccionadas se elevan a un estatus de “colección” mediante su restauración, la generación de un límite que garantice su cuidado y la incorporación de señalética interpretativa que la ponga en valor y la contextualice. Esta operación busca insistir en la condición de museo del edificio completo, más allá de las salas de exposición: ausencia de los recintos, presencia de su memoria.
Las salas de exposición, entendidas como el Centro de Interpretación del Museo, dan cabida al guion museográfico en un contexto acotado y resguardan parte de las colecciones de pequeños formatos rescatadas del edificio (objetos, documentos y maquinarias).
Seleccionamos 5 espacios, entendidos como fragmentos relevantes del edifico y reorganizamos el guion en función de las afinidades entre el contenido (el relato) y el continente (las salas), ajustando el relato a la especialidad y a las preexistencias de las salas, buscando reforzar los contenidos. Las salas escogidas son:
En el piso 1, la sala chimenea-caldera y la sala de tambores 1;
en el Piso 2, la sala de estanques y reposo y la sala de Cocina.
Se añade a estas salas un espacio conector: el nuevo pasillo del primer piso, dejando nuevamente parte del Museo en el “espacio público” del Edificio, a la manera de las colecciones infiltradas.
Sala de Inducción (Ex Chimenea – Caldera):
En esta sala se introduce al visitante al mundo de la cerveza, ¿qué es?, ¿cuál es su origen?, ¿Cómo se produce y con qué ingredientes?, contenido que será organizado en la envolvente de la sala.
En el centro, se presenta el edificio una maqueta del edificio CCU en su condición de maquinaria productiva, donde la edificación se representa translúcida dejando ver las máquinas en su interior y las relaciones que se producen entre los diferentes pisos. En términos espaciales, buscamos un espacio oscuro y sugerente, de altura “infinita”, nos interesa la “alquimia” de la cerveza, una transición entre el exterior y la experiencia del Museo.
Proceso Productivo en la CCU (ex Sala de Tambores 1)
Esta sala continúa el relato del proceso productivo introducido en la maqueta de Sala 1, presentándonos las dimensiones reales de las maquinarias.
Se inicia sobre una pasarela metálica que nivela el piso zócalo de la propuesta de arquitectura y que recorre entre los tambores de cebada y otras maquinarias de la Sala, presentando sobre soportes puntuales relatos muy breves que explican estas grandes piezas de colección. El recorrido remata en un espacio donde se explica en detalle cada una de las maquinarias que son parte de este proceso, junto con el diagrama de flujo productivo que las vincula y las relaciona. Desde la ventana se vincula con el exterior y la vista a la línea de tren.
Espacialmente se privilegia el uso de la iluminación como recurso para relevar la relación entre la arquitectura y la magnitud de las maquinarias, acentuando el dramatismo de la sala. Los soportes, por el contrario, se funden con la nueva arquitectura de la pasarela y sus bordes, relevando los contenidos del relato también mediante el uso de luz a través del uso de mesones retro iluminados.
El proyecto busca insistentemente potenciar las relaciones visuales y espaciales entre los programas complementarios y las salas de Exposición. En este sentido la escalera y el montacargas son piezas relevantes: ambas se tratan como elementos arquitectónicos “de colección” y se confinan dentro de vitrinas, sin restaurarse dejando la pátina como presencia de una historia. Esta operación permite, por una parte, vincular espacialmente la sala 2 (piso 1, ex tambores) y la sala 3 (piso 2, ex estanques) y por otra, vincular Sala 2 y sala 3 con sus respectivas salas multiuso contiguas.
Del mismo modo aparecen los otros vanos de las salas de exposición se cierran con cajas de vidrio, a la manera de vitrinas para potenciar estas relaciones.
CCU Limache, Ciudad y Vida (ex Sala de Estanques de Reposo):
El recorrido se inicia con la urbanización y desarrollo de Limache en torno a la Fabrica, su momento fundacional, su emplazamiento y sus transformaciones. Una maqueta del edificio, que refleja esta vez sus características arquitectónicas, es el elemento central que organiza esta área temática.
El relato continúa con la Vida en la fábrica, su estructura organizacional, escolaridad y formación interna, sindicato, salario y jornada laboral, Unidad Popular y Golpe Militar desde la Cervecería, los Beneficios sociales de la fábrica, la Población CCU y el Ocio (festividades, deporte y música), terminando con el cierre de la Fábrica. Estos contenidos se organizan mesas alargadas retro iluminadas que a su vez confinan las colecciones preexistentes en la sala.
Los estanques se presentan no solo en su condición de colección sino también como soporte para proyecciones relacionadas con los relatos de los mesones.
El diseño, el Arte y las variedades de cerveza en la CCU (ex Sala de Cocina):
En esta Sala presentaremos el imaginario artístico y de diseño en torno a la cerveza: las variedades, las etiquetas, los artistas que las desarrollaron y sus influencias, los talleres de litografía, ferias y concursos internacionales.
Se trata de una sala donde la potencia de los elementos preexistentes tanto arquitectónicos como de maquinaria predominan visualmente por sobre los relatos y donde los relatos se presentan en una escala de proximidad con el visitante: colecciones de etiquetas originales (o sus representaciones a escala), fotografías de ferias y talleres de litografía, colecciones de botellas, todos ellos en pequeña escala. Estos relatos se dispondrán sobre los muros perimetrales, junto a las piezas de colección de pequeños formatos existentes en la Sala, configurando un relato continuo.
Historia de la cerveza en Chile (Nuevo pasillo del Edificio):
Proponemos dejar este fragmento del relato museográfico en el pasillo del edificio, como parte del “área pública” de este. La línea de tiempo que presenta el desarrollo de la Cerveza en Chile desde la Migración Alemana y el surgimiento de la industria hasta el día de hoy. Se trata de un elemento, lineal, ligero y constituido por capas de información.
El terreno se emplaza en el centro de la ciudad de Renaico, en diagonal a la plaza y a un costado del futuro Centro Cultural, edificio declarado monumento histórico. Su geometría irregular ocupa casi la totalidad de la manzana, enfrentando a las 4 calles que la conforman.
Según lo indicado en las bases se considera la reutilización del actual edificio administrativo del liceo, edificación en base a muros de albañilería reforzada y machones de hormigón armado. Se propone mantener la estructura y rehacer la cubierta nuevamente para homologarla a la idea general de proyecto.
La estrategia de implantación en el terreno se define en dos acciones;
- Primer piso, Placa fachada continua a las 4 calles.
- Segundo piso. Volumen en forma de “Z”, recorre el terreno generando los 2 patios principales.
La placa reconstituye la manzana existente volcando la actividad del liceo hacia el interior. Comprende el área pre básica, administración, talleres, biblioteca, casino y servicios higiénicos. Contiene los 2 accesos, el principal por calle Caupolicán y el secundario de básica y pre básica por calle Arturo Prat.
Estructuralmente se plantea como un edificio de muros de albañilería reforzada y losa de hormigón para recibir cubierta verde.
El volumen en forma de “Z”, dispuesto en dos pisos, origina a través de un solo gesto los siguientes efectos fundamentales para el proyecto:
- Zonificación de las dos áreas principales del colegio (E. Básica y E. Media).
- Fuerte relación con el edificio patrimonial del Centro Cultural, toma sus alturas y la relación lleno/vacio del volumen, integrándose al lugar y reinterpretando la arquitectura local.
- Generación de patios principales
- Edificio de multi orientación que se relaciona con su paisaje más lejano (cordillera de los Andes y Nahuelbuta)
- Definición de los accesos.
- Incorporar la multicancha cubierta a la volumentría general del edificio.
Contiene básicamente las salas de clases de educación básica y media. Su estructura regular, se propone en base a marcos y muros de hormigón armado. Sobre esta estructura de define una segunda piel continua que genera una envolvente térmica y acústica además de dar una imagen uniforme.
Programáticamente, el edificio plantea dos accesos. El principal, enlaza con la administración y la enseñanza media. El secundario accede a la pre-básica y se relaciona con la enseñanza básica. Desde ambos halls, se distribuyen a través de patios cubiertos exteriores (bajo el volumen del segundo piso) a los recintos comunes del liceo, como son el casino y la biblioteca; también se ubican los talleres. Hacia el segundo piso a través de las escalas dispuestas en los accesos y en el punto medio entre éstos se disponen las salas de clases.
Desde el punto de vista de la eficiencia energética se determina que, según la latitud en que se ubica la ciudad de Renaico, la problemática se centrará en como calefaccionar el edificio y a la vez como éste es capaz de no perder calor y ventilar a la vez la humedad generada por la cantidad de alumnos por sala.
Bajo esta premisa la arquitectura del edificio propone 2 elementos;
- Envolvente continua
- Lucarnas en cubierta
La envolvente continua se plantea como una segunda piel, conformada por el muro de hormigón, más un paquete de aislación de 10cm (poliuretano proyectado o celulosa proyectada), como revestimiento exterior tejuela metálica o de piedra, sobre plancha OSB de 15mm.
Las lucarnas dotan a las salas de luz cenital e indirecta, y a la vez hacen “efecto chimenea” para ventilar en forma cruzada los recintos. También, permiten no abrir excesivamente las fachadas en busca de iluminación, equilibrando la relación luz / ganancia calórica. Todas las lucarnas se plantean en las orientaciones más favorables, sur y oriente.
Una vez que estos conceptos han sido incorporados a la arquitectura y reforzando la idea que el problema está en cómo calentar el edificio, se recomienda como fuente de calor una caldera de biomasa en combinación con una losa radiante o radiadores.
Se desestima la necesidad de apoyar a través de climatización debido a que debiera ser suficiente con los mecanismos pasivos mencionados anteriormente. Esto fundamentado en el emplazamiento geográfico y el periodo del año donde se centrará el uso más intenso del edificio.
El Club de la Unión de Linares siempre fue un lugar emblemático de la ciudad. Arraigado en la memoria colectiva de los Linarenses muchas generaciones vieron transcurrir en él los eventos sociales más importantes de la ciudad.
Su edificio original, demolido después de los graves daños causados por el terremoto del 2010, tuvo una importante presencia en la ciudad y su historia. Su elegante arquitectura original lo dotó de una prestancia que le permitió diferenciarse de la arquitectura colonial historicista del entorno, al mismo tiempo que lo cargó de una esencia que perduró durante sus años de funcionamiento.
La nueva construcción debe incorporar una política de costos de edificación y mantención ajustados a la realidad financiera actual, que le permita ser una alternativa sustentable económicamente en el tiempo. Esto se traduce en integrar un Centro de Eventos con capacidad para 470 personas, que permita su subdivisión en 4 grandes salones menores. Creemos que un punto relevante de la propuesta es el balance y la independencia de este nuevo programa con el club social.
La propuesta potencia la esencia del Club de la Unión como un club social, un punto de encuentro entre los linarenses, plasmando en su arquitectura los valores que históricamente ha transmitido a la ciudad y renovándose en una nueva propuesta que le permita darse a conocer y mostrarse atractivo a las nuevas generaciones para invitarlas a participar de él.
Al igual que en el antiguo edificio, el programa no se muestra en un solo acto; se propone recuperar la solemnidad de los espacios, mediante la sucesión de halles, zaguanes, corredores y patios interiores; todos estos elementos de la arquitectura tradicional, pasiva, permitirán generar ventilaciones cruzadas, proteger los recintos del asoleamiento directo, independizar espacios, todas estrategias que permitirán tener un edificio mucho más eficiente en la mantención de su temperatura de confort interior durante todo el año.
Como respuesta al desafío de construir muchos metros cuadrados a bajo costo, se propone utilizar el material constructivo más abundante de la zona, el ladrillo artesanal. De esta manera el proyecto potencia lo local, pone en valor el lugar donde se emplaza utilizando mano de obra experta (todos los maestros de la zona saben construir con este material) y consigue una mayor eficiencia de costos por cuanto es un material que está en el territorio.
Punta Arenas, ciudad y puerto del extremo sur de chile, última estación de los viajeros del Polo Sur, por su ubicación estratégica es llamada a convertirse en puerta de entrada científica hacia la Antártica.
El Centro Antártico Internacional se ubicará en Punta Arenosa, al extremo norte del eje conformado por la nueva costanera, lugar privilegiado para la observación y entendimiento del territorio Magallánico. En conjunto con el Terminal Internacional de Pasajeros potenciará y ampliará la renovación urbana de la ciudad hacia antiguas áreas industriales aledañas al Puerto Mardones, como el terreno de las antiguas Chiperas, colonizando nuevas superficies con potencial de desarrollo para la ciudad.
Por su lejanía respecto del centro histórico y como primer acto fundacional de cambio en Punta Arenosa, la propuesta se plantea como un proyecto autónomo que potenciará su condición de espacio público inédito para la ciudad transformándose en sí mismo como un atractivo para Punta Arenas.
PROPUESTA GENERAL
Teniendo como condicionante que el plan regulador propone una calle que divide el paño disponible en dos, se plantea concentrar en el terreno de mayores dimensiones el Museo Interactivo y el Centro de Investigación, con la finalidad de conformar un edificio unitario. El terreno más pequeño, y cercano al embarcadero y muelle, se plantea para emplazar el área Logística, dando completa flexibilidad de crecimiento, futuros cambios y posibilidad de operar con cierta independencia.
PROPUESTA EDIFICIO
El edificio se plantea como un volumen compacto, conformado por un zócalo de hormigón armado y una cubierta de madera laminada y vidrio, que a modo de invernadero genera un espacio público cubierto, luminoso y continuo.
El zócalo de hormigón en su base albergará el programa de Laboratorios, Administración CAI, Administración Museo y Auditorio. Cada una de estas áreas está definida mediante patios interiores que producen una mayor superficie perimetral para el aprovechamiento de luz natural, a la vez que abren una posibilidad de interacción entre la actividad científica y los visitantes al museo.
La inercia térmica de este zócalo permitirá la captación de temperatura en días soleados actuando como acumulador de calor, dando estabilidad a la temperatura interior y disminuyendo los niveles de demanda energética.
La cubierta de estructura de madera laminada genera un espacio único, que a la manera de los antiguos galpones magallánicos, conforma una nave continua vidriada a dos aguas, que cobija las actividades y protege del clima extremo.
Bajo esta estructura se desarrolla el Centro Interactivo, el cual se desplegará a modo de planta libre dando máxima flexibilidad al diseño de la muestra y a la organización de las distintas áreas que lo componen. Para las áreas que requieren iluminación o climatización controlada se define un volumen central opaco que recorre el edificio acogiendo estos requerimientos específicos.
La cara norponiente de esta envolvente, desde donde viene el sol y el viento predominante, se propone más inclinada y con un ritmo de estructura más denso. Como control lumínico, bajo esta cubierta, se plantea una serie de elementos móviles que buscan construir una luz indirecta y controlada.
La cara sur, se conforma mediante una estructura diagonalizada, abierta hacia la vista del Estrecho, potenciando la relación del museo con el territorio Magallánico.
FUNCIONALIDAD
El desarrollo del programa plantea como propósito fundamental la interacción directa de los visitantes del Museo Interactivo con las diferentes áreas de trabajo científicas y divulgación. Para este objetivo, el programa se organiza en 2 niveles principales, el nivel 1 (zócalo) acoge la actividad científica y administrativa del centro y el nivel 2 (nave corrida) se emplaza el Museo Interactivo. La relación de ambos niveles se produce mediante patios interiores que conectan las diferentes actividades, exponiendo la actividad científica como parte de la muestra e incorporando los patios como superficies disponibles para el museo.
En los extremos del edificio se ubican el Bosque Antártico (acceso principal) y el Auditorio (acceso secundario), programas anclas que por su definición funcionan de manera más independiente del resto del centro. El bosque antártico se ubica en el acceso sur oriente, más integrado a la trama urbana de Punta Arenas, desplegándose hacia el espacio público y mostrando este nuevo espacio a la ciudad. El auditorio, en el acceso norponiente, propone un acceso foyer de tres alturas donde coexisten y confluyen las actividades de Divulgación (cafetería y auditorio), científica (talleres y administración CAI) y Museo.
Por último, en área Logística se emplaza en el extremo norte del terreno, separada del edificio principal por un espacio público blando, que permita posibles crecimientos y modificaciones futuras.
SUSTENTABILIDAD
El proyecto privilegia los métodos pasivos por sobre los activos, teniendo como premisa estar exento de sistema de refrigeración.
Para lograr lo anterior, se propone un volumen compacto y homogéneo (factor de forma), que potencie la captación de iluminación y radiación solar mediante una cubierta vidriada continua. A través de ésta, es posible iluminar el museo y también los patios del nivel 1 (Laboratorios) y proveerlos de luz natural. La losa de hormigón actúa como captador de calor y cuando baja la temperatura irradia al museo y a los laboratorios. Para proteger esta ganancia térmica se propone una envolvente térmica continua, conformada por termo paneles y aislación en muros y losas de hormigón de los recintos habitables.
Durante el verano considera sistemas de apertura mecánica de ventanas para producir ventilación por convección que garanticen la calidad del aire y el confort térmico.
Como estrategias activas se propone losa radiante a lo largo de todo el nivel museo, activada mediante energía renovable producida por paneles fotovoltaicos y apoyados por una bomba de calor o caldera de condensación. Estos paneles pueden ser incorporados en el termo panel o sobrepuestos, lo cual se evaluará en etapa de desarrollo.
Durante el invierno la ventilación se apoya en una unidad manejadora de aire (UMA) la cual toma el aire viciado, le extrae la temperatura mediante un intercambiador de calor y se la incorpora al aire fresco que inyecta, reduciendo el delta de temperatura del aire a calentar.
